Cuando más pequeña tuve muchos traumas y esto fue gracias a la infinidad de bestias, perdón, de animales, ash de nuevo perdón, de maestros o educadores.
Mi memoria es confusa, pero mi primera maestra fue Rebeca en el kinder Las Abejitas Trabajadoras; yo era una abejita. Fue buena profesora, no, la verdad ni recuerdo cuando me enseñaban en el kinder, me acuerdo que la profesora tenia una linda ayudante; linda porque si recuerdo que era mas amable que la profesora; también recuerdo (es de lo que mas ocupa lugar en mi mente) a esos apuestos y lindos jóvenes estadounidenses que impartían ingles junto media hora antes de salir de clases. Pero todo tiene un fin (y para mi desgracia fue muy triste ya que fui la última generación que cursaba en ese kinder).
Llego la época de la primaria, y mi madre decidió que tenia que ir a una primaria diferente a la de mi hermano; fue cuando otra educadora me mostraba un mundo nuevo de conocimientos blablabla… Su nombre era “la maestra Conchita” no recuerdo su nombre, pero todos le decían Conchita. Tenia la vocación de maestra, la admiraba, si, admiraba la fortaleza con la que mantenía su cabeza lejos del escritorio y no darse golpe alguno; ustedes dirán “caray, pero de que habla”, bueno, la maestra tenia que meditar cada vez que calificaba, si, meditar, o al menos eso es lo que pienso; ponía su pluma justo en nuestros cuadernos, cerraba los ojos y tu solamente tenias que esperar a que terminara de iluminarse la maestra y saber cual era la divida calificación que te merecías. Decían los rumores que se dormía mientras calificaba, yo nunca lo creí, para mi ella meditaba y punto, no mas; digo, estaba la plenitud de la vida, 50 años, ¿acaso no la gente llega a vivir 100 años? No supe más de esa linda profesora, me quería mucho y gracias a ella aprendí lo básico pero indispensable.
Mi madre siempre tan cambiante, me coloco a otra primaria, a la de mi hermano; realmente no quería ir a esa primaria, no se porque; como niño buscas estar en un lugar seguro y donde te sientas feliz, mi mami no lo entendió, fue como: – ya no estarás en esa escuela. -pero a mi me gusta allí. – aja. Llego el día del cambio, no sabia ni que tranza en esa escuela. Mi bro solo me dijo: – órale, nos vemos. – si, pero, ¿cual es mi salón hermanito? – No se, mira, párate allí y cuando vean tu cara de babosa sabrán que eres una desorienta y te meterán a tu salón. Cuídate. – Pero… Pero… ¡Hermanito!
Y así comenzó mi infierno… Mi infierno de 5 años. El profesor era “El Terrible Guillermo”; decían todas las mamases que era el mejor profesor de toda la comarca (Hijo de su p… a mi se me hace que todas las mamases tenían un romance con el por eso las tenia comiendo de su mano). Neta, que no les miento cuando les digo que el profesor causaba traumas severos; un día un niño le dijo papa.
El profesor quería tener un poder como el de Porfirio Díaz… ETERNO, ya que en las juntas bimestrales les prometía a todas las mamases mejor educación, siempre y cuando permanecer con el mismo grupo hasta 6to de primaria !incluso hasta la secundaria¡. Ósea, chequen la mente maquiavélica de este ser: quería retenernos, como en una cárcel. El caso que todas las mamaces gritaban “si… Si, hágame el amor y un hijo mas” perdón, decían: “Si maistro (no me estoy burlando, solo lo pongo como yo recuerdo que decían maestro), lo apoyamos todas nosotras, usted siga con nuestros hijos hasta sexto semestre”. La ignorancia de algunas madres de familia puede llegar a ser muy grande. Bien, puedo explicar de la siguiente manera hasta que punto el maestro tenia controlados a los niños; un día, colocando a los niños con respecto al grupo que les tocaría (grupo A, grupo B Y grupo C), un niño empezó a llorar, ¿porque?, pues porque el quería estar con el profesor del maximato, porque si no le tocaba estar en el grupo en el que este profesor daría clases, su mami le regañaría. Creo que este niño, en la actualidad, trabaja en la central de abastos, o bueno, eso es lo que me contó su pareja homosexual.
Y aquí entre nosotros, este maestro tenia modos muy antiguos de enseñar, si, dándole de cocos a los niños, zapes e inclusive les llegaba a aventar los borradores en la cabeza a los niños. Es algo muy feo cuando humillas a un niño públicamente, es un trauma, y aun no se que hacia este tipo dando clases, y como este bruto de la enseñanza hay muchos mas.
En quinto año, tuve 2 profesores, la primera era una tipa de pechos enormes que no dejaba de procrear hijos (Ahora que recuerdo, siempre me pregunte porque los padres de familia asistían siempre a las juntas de esta profesora.) y por tanto casi no la conocí, ya que su incapacidad duraba de un largo tiempo. Una pésima profesora, pero lo que mas me traumo aun, es que defendía a capa y a espado a su esposo, que también era profesor de esa primaria, pero todo termino cuando este imbecil entupido intento violar a una de mis compañeras. Tanto era el poder mental de estos profesores para con los alumnos que mi compañerita no quería delatarlo, ya que temía que la expulsaran de la escuela, y mas aun, el director se hizo de la vista gorda y no la apoyo.
Mi segundo profesor era todo lo contrario a los anteriores, no recuerdo su nombre, pero era un cuento estar con el. Todo lo explicaba tan bien; contaba cuentos que nos tenían a todos entretenidos. Jugaba avioncito con mis amigas y yo. Para la mala suerte de todos solo lo podíamos ver cada vez que algún maestro estaba imposibilitado para enseñar.
Sexto grado, buena profesora, no recuerdo lo que me enseño, pero si puedo contarles las razones por las cuales lloraba a cada rato. Una de ellas es porque le frustraba que yo me juntara con mis amiguitos (si, lloro por mi), no le gustaba que me juntara con “malas compañías que tenían edad de 9 años y que me enseñaban a jugar quemados, juegos del diablo”. Otra razón por la que lloro fue porque decía que no quería ver a ningún niño agradeciéndole cuando saliera de esa primaria del infierno; si, así fue, nadie se le quiso acercar ese día, de hecho nadie tenia pensado acercársele para agradecerle.. LLORONA.
Continuara…