Maestros. Parte 2

Hoy en día puedo decir que mi vida no es un desastre, digo, en comparación con la mis compañeros que tuve algún día en la primaria. Las “consentidas del profesor” ahora son madres de 3 o mas hijos; esas aduladoras, el maestro siempre creyó que estas niñas tenían un futuro prometedor, yo diría que tenían un futuro comprometedor.

Ya embarcada en la secundaria y con todo eso de la adolescencia, novios, y demás cosas, encontré a profesores que eran todo un caso. De hecho creí en muchas ocasiones regresar al kinder, pero no.

Tania a la maestra que creía que los trabajos en los que se utilizaran cuadros sinópticos en forma de trenecitos, acompañado de colores, luz y mucha diversión eran la forma ideal de retener todo. En ocasiones la profesora levanta tu cuaderno y decía “miren todos, así deben ser los trabajos, aprendan de su compañerita, que linda locomotora y que imaginación, miren como del humo que sale de la carcachita, su compañera, plasmo las ideas que vimos en clase…” Y en otras ocasiones, tomando de referencia el trabajo que tanto te había chuleado y mas aun, mejorado, levantaba tu cuaderno y decía: “miren todos, así es como no deben de hacer sus trabajos, pero que porquería, hasta parece que no tienes imaginación, que vergüenza”

Otros profesores tenían el método de enseñar estando fuera del aula y fumando, mientras tu te chingabas la muñecas haciendo una copia de algún tema de 10 hojas, con letra mayúscula, que por supuesto ellos tenían que explicar, pero no lo hacían.

El de educación física, desde el momento en que te veía en short te decía: – ¡ja! lindos popotitos. Y tu con ganas de decirle: – ¡ja! linda panza profesor de “educación física”. Este mal viviente nos ponía a hacer ejercicio sin previo !calentamiento¡. 7 AM y unos inocentes seres eran torturados por el más vil y despreciable ser. En ocasiones evaluaba pidiendo exclusivamente tenis blanco, calcetas de tal color blabla… No era gran cosa, pero si no llevabas tenis nuevo mejor vete haciendo a la idea que no pasarías. Varios padres inconformes con esto decidieron hablar con el profesor, dando el argumento de que no todos podían adquirir, como quesadillas, tenis; el profesor enojado con esto, tomo represarías contra los alumnos. Tenia la opinión de que la ropa hacia al estudiante. Se rumora, que hubo una ocasión (si paso, la fuente de la que saque la información es muy confiable) una alumna que no llevaba uniforme” nuevo”, la corrieron de la institución.

Nunca falta el profesor que tiende a calificar por caras o por sexo. Mi familia no se hizo famosa en esa secundaria por obtener premios académicos, mas bien, por ser del tipo desestabilizador del orden escolar; antes de mi, primos, primas y hermano, habían hecho fama, y peor aun, el apellido también. Llegue con el profesor que impartía Español e hicimos nuestra típica presentación individual: yo me pare, dije mi nombre completo y en voz baja me dijo el profesor: – tu hermano es tal tal… – si, el es. – Entonces tus primos son tal tal. – si. -Muy bien, ándate con cuidadito, te estaré vigilando pequeña. – ¿EH?. Desde ese momento vi frustrado mi objetivo de obtener un 10, y si estaba a punto de conseguirlo, un pero me limitaba a mi meta. Mismo profesor tenía la fama de ver a las alumnas cual cabareteras en bar. Si tenias una linda sonrisa para con el maestro, si te le acercabas para susurrarle al oído y hablarle lindo, ten por seguro que ese 10 era tuyo. En exámenes de lectura, se notaban las injusticias, si leías a la perfección pero no eras linda obtenías la calificación que merecías: 7 u 8, pero no mas, y si eras lo contrario, linda y leías cual mano escrito en urdu, tu calificación era 10.

Prefectos fungían como maestros en esa secundaria. Hoy en día ya son profesores al igual que los empleados de limpieza.

En momentos llega a ser chistoso los momentos con los maestros. Pero hoy en día la educación esta del nabo. Ya nadie recuerda quien es Miguel Hidalgo, Benito Juárez García, Porfirio Díaz y en muchas ocasiones se piensa que Cuauhtémoc Blanco fue al que le quemaron los pies, cuando todos sabemos que es Cuauhtémoc Cárdenas (jijiji).

Los maestros son, en gran parte, los que impulsan el entusiasmo de los alumnos para estudiar. Pero la realidad es que los maestros son los mismos que te ponen barreras.

1 comentario

  1. Agosto 4, 2009 a 12:14 pm

    Me ha gustado mucho tu post sobre los profesores y comparto contigo de que hay profesores que dejan una marca en nuestra vida, ya sea una buena impresión o una mala.


Escribe un comentario